Ésta es una de las preguntas más frecuentes cuando pensamos en hacer una obra, ya sea de nueva construcción, de rehabilitación o una reforma. En este país nos envuelve una larga tradición de utilizar el ladrillo como material para crear las divisiones interiores en edificios, por lo que mucha gente tiende a pensar que indudablemente es la mejor solución.

En este post veremos por qué los tabiques de cartón-yeso, comúnmente llamados de pladur, son una opción muy buena, o incluso la mejor según algunos profesionales del sector.

Ventajas de las paredes de ladrillo al decidir entre pladur o ladrillo

–          Facilidad en el transporte. Debido a su tamaño, los ladrillos se pueden transportar con facilidad hasta la obra y, una vez allí, normalmente no tendremos problemas con el acopio.

–          Material económico. Tanto el ladrillo como el mortero utilizado para unirlos, son materiales económicos.

–          Facilidad en los remates. A menudo, nos encontramos con retranqueos o encuentros en los que debemos ser cuidadosos a la hora de realizarlos. Con el ladrillo como material, el operario tiene mayor libertad de trabajo en estos detalles.

–          Alta resistencia. Podremos colgar desde objetos ligeros como cuadros o estanterías, hasta muebles pesados, calderas, … sin necesidad de preverlo desde el inicio, pues la resistencia de las paredes está en toda su superficie.

Antes y después de paredes de ladrillo en nuestro proyecto Casa Forn

Las paredes de ladrillos o materiales pétreos se levantan desde hace miles de años. En cambio, las de cartón-yeso o yeso laminado, podemos decir que en comparación son nuevas, aunque ya hace más de 100 años que se inventaron. La primera fábrica se instaló en Estados Unidos en 1894, pero no fue hasta 1978 que llegó a España de la mano de la empresa Uralita. Entonces, tras más de 40 años en el mercado español, ¿qué ventajas nos puede ofrecer el pladur?

 

Ventajas de las paredes de pladur al decidir entre pladur o ladrillo

 

–          Instalación rápida. Las placas de pladur, por su tamaño y sencillez de montaje son más rápidas de colocar

–          Instalación en seco. Gracias a la ausencia del mortero y enlucidos, nos ahorramos tiempo y la instalación es más limpia.

–          Pocos escombros. Debido a la instalación en seco y las placas de cartón-yeso, cuando las cortamos, el trozo sobrante es fácil de aprovechar.

–          Estructura ligera. Un aspecto positivo, sobre todo para las reformas y rehabilitaciones, es el poco peso de las paredes interiores de pladur, ya que de esta forma no aplicamos grandes cargas en la estructura existente.

–          Acabado liso. Proporciona un mejor acabado final, con paredes completamente lisas y sin necesidad de enyesar. Una vez tengamos encintadas las juntas entre placas, y se aplique la pasta en juntas y tornillos, la pared está lista para ser pintada.

–          Sin regatas. A día de hoy, en cualquier edificio necesitamos instalar una gran cantidad de cables y tuberías, que en el caso de los tabiques de ladrillo deben ir empotradas, creando regatas y rozas que debilitan las paredes. Utilizando el pladur, tenemos siempre un espacio entre placas que nos permite pasar dichas canalizaciones, siendo todo más rápido, limpio, y seguro.

–          Se adaptan fácilmente. Los componentes de las placas de pladur se pueden modificar o combinar fácilmente, así que los fabricantes siguen creando diferentes tipos de placa según nuestras necesidades. En el caso de la marca Pladur, entre las más habituales, podemos encontrar las siguientes soluciones:

  • Pladur N (gris) – Modelo estándar.
  • Pladur H1 (Verde) – Resistente al agua y la humedad.
  • Pladur F (rosa) y A1 (blanco) – Protección frente al fuego.
  • Pladur I (amarillo) – Mayor resistencia a los impactos.
  • Pladur Fonic (azul) – Con mayor aislamiento acústico.
  • Pladur Therm y Pladur Lan – Con altas prestaciones térmicas.

 

Entonces, con todas estas cualidades, ¿por qué no utilizamos más pladur?

 

La tradición y arraigo del ladrillo que comentábamos, influye más de lo que creemos, siendo un material mejor aceptado por el público en general. Además, desde que entró el pladur en la construcción de este país, lo ha envuelto una falsa mala fama, que puede haberse dado por no estar ejecutados correctamente. A continuación, resolvemos algunas de estas quejas más comunes:

–          La resistencia para colgar. Mucha gente descarta el pladur por esta razón, pero lo cierto es que no debería, pues en las paredes de cartón-yeso podemos colgar lo mismo que en una pared de ladrillo, aunque con algunos aspectos a tener en cuenta. Para colgar en paredes cargas de menos de 30 Kg, necesitaremos usar tacos apropiados que vendrán especificados por el fabricante (de paraguas, de nudo en cargas grandes, etc.). En caso de cargas superiores a 30 Kg, como mobiliario, calderas, etc., deberemos preverlo con antelación, y las fijaremos a un refuerzo a incorporar dentro del tabique (ya sea durante el montaje o posteriormente). Por lo tanto, sí que es cierto que en este último caso no tenemos esta tranquilidad que nos ofrece el ladrillo de no tener que estudiar con detenimiento qué vamos a colgar en nuestras paredes.

–          Aislamiento acústico y/o térmico. Al ser un sistema que parece menos firme o consistente, da la sensación que escucharemos todo los que pasa en el otro lado de la pared, o que no es un sistema que pueda aislarnos térmicamente. Esto es completamente falso, pues precisamente este sistema nos permite la colocación de aislamiento acústico o térmico en su cámara interior, consiguiendo mejores resultados con el mismo espesor. Además, al no contar con regatas de ningún tipo, crea una pantalla sin cortes que elimina los sonidos a baja frecuencia.

–          El precio. Antes ya hemos comentado que el material de las paredes de ladrillo es más económico. Sin embargo, si tenemos en cuenta todos los factores, nos damos cuenta que la instalación de pladur siempre es más rápida, más limpia, y pudiendo pintar directamente encima sin necesidad de enlucidos, conseguimos equiparar el precio de un tabique de ladrillo. Entonces, para decidirnos no nos podemos guiar por el precio, pues ambos sistemas nos costarán aproximadamente lo mismo.

 

Antes y después de paredes y falso techo de pladur en nuestro proyecto Casa Antonius

 

Conclusión

Ambos sistemas son completamente válidos, aunque según el tipo de proyecto definido y la ubicación de las obras, siempre nos podremos decantar por un sistema u otro.

En el caso del pladur, es un poco más difícil encontrar mano de obra especializada, y es muy importante saber quién nos lo está instalando. Y aunque parezca algo lógico, sea cual sea el sistema escogido, siempre necesitaremos a nuestro lado un técnico que sepa asesorarnos correctamente y pueda guiar a los operarios según nuestras necesidades.

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